La nueva fórmula que te dirá cómo y cuándo invertir en tecnología C/(E*K)

La nueva fórmula que te dirá cómo y cuándo invertir en tecnología C/(E*K)

No, este no pretende ser otro de tantos artículos donde explique de forma idílica los fantásticos beneficios de la automatización, la inteligencia artificial y otras tecnologías que existen en la actualidad, eso ya lo has leído más de una vez y seguro que habrás acabado todas ellas sin saber cómo hacerlo real y los más importante, rentable para tu negocio.

Verás, mi condición de ayudante de empresas y organismos (no me gusta la palabra consultor) me brinda a diario la posibilidad de aprender de cada uno de los éxitos y más aún de los errores. En estos últimos y en cuanto a inversión tecnológica se refiere, suelo encontrarme a menudo con la misma situación. Se invierte en software puntero sin haber analizado previamente el conocimiento real de su uso y sin valorar su rentabilidad. El desenlace ya lo sabes.

—¡Esta herramienta es una mierda! —he escuchado durante el comité de resultados más de una larga e intensa mañana de presentaciones. «Más lo es el desconocimiento», confieso haber pensado en la mayoría de ocasiones.

Voy a ponértelo sencillo, imagina que eres dueño de un equipo de carreras y acabas de subir para competir este año en la fórmula 1. Mantienes a tus mismos ingenieros y pilotos del año pasado e inviertes en un nuevo coche, una bestia de coche. Sin previo entreno, sin reforzar el equipo con nuevos ingenieros que entiendan el funcionamiento de la nueva tecnología que incorpora el motor, sales a correr tu primera carrera. Tu piloto sale disparado de la línea de salida al ponerse el semáforo en verde llegando a la primera posición hasta la primera curva, que la hace recta, accidente. ¿De quién ha sido la culpa?

Coche fórmula 1

¿Del coche? La herramienta de automatización con IA.
¿Del piltoto? El Director de Marketing.
¿De los ingenieros? El informático.
¿O quizás del presidente de la escudería que no ha contemplado que la inversión en aquella tecnología requería una preparación y/o el refuerzo de su equipo de ingenieros que conozcan el funcionamiento de la máquina?

No, las herramientas por más tecnológicas, no suelen “rodar” solas ni “ganar las carreras”. Dependiendo de la tecnología en la que se invierta también se deberán contemplar otras inversiones paralelas en tu departamento de marketing y/o tecnológico.

El primer paso

Antes de la nueva contratación de sistemas tecnológicos se deberá realizar un estudio de necesidades (costes) y calcular de forma correcta la rentabilidad de la misma. Tranquilo/a que esto no te paralice, en una primera instancia no suele ser necesaria una inversión en la contratación de nuevo personal puesto que existen muchas fórmulas alternativas. Pero ten claro que la rentabilidad tampoco llegará si olvidas formar y apoyar con un acompañamiento temporal al equipo que se encargará de mover el software. Suena básico, pero el 90% de veces o no se hace o se hace mal.

La fórmula

La evolución tecnológica actual es llamada por algunos la tercera revolución industrial, aunque a mí me gusta más llamarla “la primera revolución tecnológica digital”. Independientemente a su nombre, sí es cierto que hay patrones muy parecidos entre aquel evento pasado y el actual, por ello intenté averiguar qué sucedió durante aquella segunda la irrupción de las máquinas entre 1870 y 1914 «Aunque soy de los que prefieren mirar hacia tiempos próximos reconozco que una mirada al pasado ayuda a entender el futuro» y casualmente me encontré con un problema casi idéntico al actual para el cual se desarrolló una sencilla fórmula financiera que mostraba el momento ideal en el cual invertir en aquellos nuevos sistemas.

Segunda revolución industrial

Ratio de coeficiente capital/empleo

Siendo “Capital” la inversión requerida para comprar y mantener aquellas nuevas máquinas que automatizaban el trabajo y siendo el “Empleo” la mano de obra/operarios de las industrias, la relación entre ambos debía ser equilibrada para obtener un resultado financiero positivo. Tan sencillo como que la tecnología y automatización se integrarían en la empresa cuando esta fuera rentable y así sucedió. La tecnología fue rentable y muchos puestos de trabajo fueron sustituidos por autómatas hasta llegar al mejor ratio de coeficiente maximizando así la rentabilidad del negocio en cada caso.

Pero no te alarmes, la tecnología suele crear más empleos de los que destruye. Simplemente es una cuestión de reconocer, adaptarse y actualizarse constantemente a los cambios. De hecho los países más automatizados son precisamente los que menos índice de paro tienen.

Índice e desempleo en los países más robotizados

La nueva fórmula

Aquel ratio me sirvió a medias. La diferencia entre aquellos sistemas de la segunda revolución industrial y la de esta son que aquellos robots no requerían tanta configuración, mantenimiento y análisis como los de ahora. Claro que los empleados de aquellos tiempos tenían que aprender su funcionamiento y programación en algunos de los casos, pero ahora se nos requiere mucho más. No contamos con un único sistema sino que constantemente salen al mercado nuevas herramientas que pueden ayudar a nuestro negocio y esto a diferencia de aquellos robots automatizados requieren un mayor CONOCIMIENTO.

¡Lo encontré! El factor de la fórmula que faltaba para que esta se actualizara a nuestros tiempos. Justo la carencia del cual es el principal problema del cual te hablaba al principio y con el que suelo encontrarme.

conocimiento

C/(E*K)

Consideré la gran importancia del nuevo factor y lo integré como un multiplicador dentro de la fórmula relacionándolo directamente con el trabajador. Misma base conceptual de aquellos finales de 1800 pero con una actualización acorde a la necesidad de los nuevos sistemas. Donde el empleado se ve obligado a aprender para poder multiplicar en positivo su base.

Ratio de coeficiente capital/(empleo*conocimiento) = Rentabilidad del negocio.

Conclusión para directivos

Antes de invertir en nueva tecnología, asegúrate de que esta te será rentable. Asegura el conocimiento de tus empleados y el tuyo propio. Apóyate en el acompañamiento de perfiles que como yo nos dedicamos a esto. Ni las mejores herramientas funcionan solas.

Conclusión para empleados

Reconoce la irrupción de la evolución tecnológica y fórmate constantemente, esto cada vez va más rápido. No hay miedo, la tecnología y automatismos se llevarán con el tiempo gran parte de tu trabajo repetitivo, esto te brindará nuevas y mejores posibilidades laborales, si tú quieres.

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